Las vitaminas son nutrientes indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo. Muchas actúan como antioxidantes contra el exceso de radicales libres que dañan tu ADN.

Las vitaminas se encuentran en alimentos de origen animal y vegetal. Se obtienen a través de la alimentación, ya que el organismo no puede sintetizarlas por sí solo.

Su principal función es reguladora, es decir, son necesarias para que se produzcan reacciones metabólicas específicas en el interior de las células.

Las vitaminas no suministran kilocalorías que puedan transformarse en energía como los hidratos de carbono o las grasas. Tampoco desempeñan funciones plásticas o estructurales como las proteínas.

¿Qué cantidad necesitamos?

El organismo necesita pequeñas dosis de vitaminas y las recomendaciones son bajas. Se aportan en miligramos o microgramos.

Si se lleva una dieta variada y equilibrada y no existen problemas que impidan la correcta absorción de los nutrientes, se pueden alcanzar las recomendaciones diarias establecidas y es raro que se produzcan síntomas por carencias.

Pero no hay que excederse, al añadir a la dieta suplementos de vitaminas sin una correcta supervisión médica, ya que se podría producir una hipervitaminosis con efectos tóxicos para el organismo.

  • VITAMINAS LIPOSOLUBLES

VITAMINA A (Retinol)

La vitamina A interviene en fenómenos de proliferación y diferenciación celular y tiene un papel central en los mecanismos de adaptación a la visión nocturna.

Las necesidades nutricionales aumentan en los grupos de mayor edad (1000 μg para los varones y 800 μg para las mujeres).

Vitamina D (Calciferol)

 La vitamina D participa en la regulación del metabolismo fosfocálcico: sus acciones a nivel intestinal, óseo y renal es la de mantener una reserva adecuada para asegurar la mineralización ósea.

El requerimiento nutricional para adultos está cubiertos con una ingesta entre 5-10 μg/d. Para adultos entre los 60-69 años se recomienda que la ingesta de vitamina D sea de 10 μg/d y por encima de los 70 años los requerimientos se fijan en 15 μg/d.

Vitamina E (α−tocoferol)

La vitamina E tiene una acción antioxidante y protege de la oxidación de los ácidos grasos poliinsaturados e inhibe la agregación plaquetaria y la hemólisis.

Dosis diarias equivalentes a 200-800 mg de tocoferol son bien toleradas, sin efectos secundarios. Dosis diarias superiores a los 800 mg/d alteran la adherencia plaquetaria.

Vitamina K

Esta vitamina interviene en la formación de los factores de coagulación.

En los sujetos sanos es realmente difícil inducir un cuadro clínico derivado de su déficit, por lo que se considera que los Recién Nacidos están perfectamente cubiertos con una dieta ordinaria. La ingesta adecuada para adultos más jóvenes se sitúa en torno a los 100 μg por día.

  • VITAMINAS  HIDROSOLUBLES

Son la mayor parte de las vitaminas que necesita nuestro cuerpo y cumplen diferentes funciones para la salud.

Vitamina C: necesaria para la producción de colágeno. Participa en la cicatrización de heridas y metaboliza grasas. Reduce las alergias y previene los resfríos. Su carencia produce Escorbuto, enfermedad que se manifiesta con hinchazón de encías, hemorragias y pérdida de las piezas dentales.

Vitamina B1: funciona produciendo energía para la regulación del sistema nervioso, lo que interviene en el estado de ánimo.

Vitamina B2: colabora en el metabolismo y la formación de tejidos. Su deficiencia puede traer lesiones en la piel y sensibilidad a la luz.

Vitamina B3: funciona en la vasodilatación que permite mejor circulación de la sangre y mayor producción de hormonas y neurotransmisores indispensables para el cerebro y el sistema nervioso.

Vitamina B5: colabora en la formación de hormonas antiestrés, en la desintoxicación del organismo y en la metabolización de ácidos grasos.

Vitamina B6: colabora en la formación de glóbulos rojos y su carencia se identifica con estados de ánimo depresivos

Vitamina B8: indispensable en la formación y mantenimiento de la piel y sus componentes, como las glándulas sebáceas.

Vitamina B9: indispensable para la división y multiplicación celular. Su carencia se identifica con menor resistencia a enfermedades, anemia, insomnio y pérdida de la memoria.

Vitamina B12: interviene en la síntesis de ADN y ARN. Su carencia se traduce en desórdenes del sistema nervioso y sus componentes, produciendo deficiencias a nivel hormonal, psíquico y físico.

Lic. Steve Gómez

CNP 5004

Nutricionista LAIN

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